miércoles, 31 de agosto de 2016

A bit tricky

A veces, los monstruos tienen cara de niño. También aquí, a las afueras de Oxford, en el vecindario de Watchfield, los niños te hacen llorar. Y es que puede resultar "a bit tricky" lidiar con mentes que albergan ideas pasajeras y poco consistentes. Tú vas con tu edificio construido, con tu salón ordenado, con la comida hecha y las sábanas limpias... Pero ellos solo "wearing pyjamas"... A veces, de hielo que destruye, en lugar de mantener fresco. De aceite que se derrama y resbalas, en lugar de aliñar tu ensalada. Son cosas de casa...
Es una casa de cosas. Sólo espero encontrar algo mío en este lugar tan suyo.

Pal

lunes, 29 de agosto de 2016

Having lunch alone

No todo el monte es orégano y a pesar de mis presuras escribiendo maravillas, también he de mostraros la herida de mis rodillas. A fin de cuentas, todos caemos. Hoy no me han avisado para la hora del 'lunch' lo cual no es habitual, son demasiado educados para aguantarse un 'do u fancy?' o 'want to join us?', la verdad. Pero al sentir el sol, inusual en el cielo británico, quemar mi piel extranjera, he recordado muchos momentos en los que la vida te ahoga y no hay nadie para salvarte. He extrañado algunas de las manos que me han tocado, un par de labios que me han besado, algún que otro empujón y sus mejillas. Me han faltado muchas cosas que siempre consideraré mías. Porque he comido yo sola, en la hierba, tumbada al sol. Con el pavimento ardiente rozándome los tobillos y migajas de pan haciendo fiesta en mi abrigo.
Están atados a las horas estos británicos, pero no a los momentos. 'To be sat down around the table', ¿no es 'more important than' comer porque es lo que toca? He de decir que me enorgullezco de saber vivir cada ocasión, de no preocuparme por si es café o cerveza sino más bien por la gente que tengo alrededor de mi mesa.

Pal

sábado, 27 de agosto de 2016

Londresly

Estilo Londres

Para ser mi primera incursión no está nada mal, amigos. Me he dejado llevar por los latidos y he encontrado mi corazón en un metro al que le faltaba la luz de un vagón. Quién me lo iba a decir a  mí... Que patinaría por el mármol de Paddington sin ser cazada por los 'policemen', que saltaría los escalones mecánicos de dos en dos beneficiándome de la bendita ley del 'keep on the right side', que respiraría complacida ese gris de la avenida Oxford. Y os digo que no he visto caras más dolidas que las de esa gente perdida que tiene miedo a ir andando a un lugar a veinte minutos. El caso es que he estado en Londres, al menos en alguna de sus calles. Y me he sentido parte de la marea 'in a hurry' que iba y venía de un lugar a otro, haciendo uso de tarjetas de crédito y flashes de foto. He tenido la suerte de vivir todo esto subida en un 'longboard' por lo que me he hecho dueña del swing y le he perdido el miedo a frenar y a la muerte. Así he captado instantáneas con la retina, como quien hace un timelapse, de británicos brillantes comiendo a deshora, bebiendo cerveza y eligiendo mil prendas. De colores multilingües e interculturales, de vestidos variados y de bares aciagos. Semáforos en verde y gente cruzando en rojo. Taxis corriendo a un ritmo loco, como si no quisieran engordar las tasas. Tiendas en eternas rebajas... No sé, Londres.
Y yo en el tren de vuelta a casa protagonizando historias me encaro con un grupo de adolescentes vacilones, un rato después cruzo calles vacías cortando la noche húmeda con el ruido de mis 'high wheels', analizo el sonido crepitante de las farolas, navego en conversaciones con vino sobre intimidades que no suenan reales si las hablas en otro idioma...
Yo londresly. Al estilo de Londres,

Pal

viernes, 26 de agosto de 2016

Pasó una tarde, pasó una mañana

Día primero

Llevo aquí ya algún tiempo, no alcanza a una semana pero ya puedo considerarme, amigo lector, afortunada. Sí, tómame por apresurada, mi poesía siempre fue desenfrenada pero... Estoy en lo cierto. No miento si te digo que la suerte está conmigo. Dos días de sol. Seguidos. Sí, hablo de Reino Unido. He podido pasear, sonreír y saludar. He dicho más de mil veces 'thank you' y otras tantas lo he sentido. Aquí todo el mundo es muy emocional, en lo referido al lenguaje. Es fácil 'to hurt their feelings' o cualquier cosa si sin querer vacías la copa y rechazas otro vino más. Otro, el quinto o sexto ya. Pero 'they never get drunk'.
Hasta aquí puedo leer, pues hasta aquí he escrito. Pasó una tarde, pasó una mañana...

Día primero.

Pal