Estilo Londres
Para ser mi primera incursión no está nada mal, amigos. Me he dejado llevar por los latidos y he encontrado mi corazón en un metro al que le faltaba la luz de un vagón. Quién me lo iba a decir a mí... Que patinaría por el mármol de Paddington sin ser cazada por los 'policemen', que saltaría los escalones mecánicos de dos en dos beneficiándome de la bendita ley del 'keep on the right side', que respiraría complacida ese gris de la avenida Oxford. Y os digo que no he visto caras más dolidas que las de esa gente perdida que tiene miedo a ir andando a un lugar a veinte minutos. El caso es que he estado en Londres, al menos en alguna de sus calles. Y me he sentido parte de la marea 'in a hurry' que iba y venía de un lugar a otro, haciendo uso de tarjetas de crédito y flashes de foto. He tenido la suerte de vivir todo esto subida en un 'longboard' por lo que me he hecho dueña del swing y le he perdido el miedo a frenar y a la muerte. Así he captado instantáneas con la retina, como quien hace un timelapse, de británicos brillantes comiendo a deshora, bebiendo cerveza y eligiendo mil prendas. De colores multilingües e interculturales, de vestidos variados y de bares aciagos. Semáforos en verde y gente cruzando en rojo. Taxis corriendo a un ritmo loco, como si no quisieran engordar las tasas. Tiendas en eternas rebajas... No sé, Londres.
Y yo en el tren de vuelta a casa protagonizando historias me encaro con un grupo de adolescentes vacilones, un rato después cruzo calles vacías cortando la noche húmeda con el ruido de mis 'high wheels', analizo el sonido crepitante de las farolas, navego en conversaciones con vino sobre intimidades que no suenan reales si las hablas en otro idioma...
Yo londresly. Al estilo de Londres,
Pal