Definitivamente, el transporte público 'it's not my cup of tea'. Pero está bien probarlo, aunque no sé si todo. Tampoco tengo el equilibrio necesario como para sentenciar sobre esta vida. Yo te cuento mi experiencia, amigo, no sé si sabes lo que digo... Pero estuve este finde viajando en autobús, tren y metro en busca de algo que nunca entendí pero que siempre he deseado. Y no está mi cuerpo acostumbrado a dichos hábitos, que si me lee alguien de Madrid pensará que hablo barato... Bueno, el caso, que menudo follón de monedas se traen en Brexitland. Yo contando y contando, cada una con una forma, figura, tamaño y color. ¿Qué sentido tiene, digo yo, que la moneda de cinco sea tamaño cerebro de ratón mientras la de dos la puede usar de botón un gigante? Para mí, ninguno. Pero para cuando acabé mis reflexiones y quise darme cuenta, la conductora del 66 hasta Swindon no quiso darme mi dinero de vuelta. 'My extra change' estaba equivocado, me la habían colado... Y tras mucho hablar inglés, sigo sin un duro pero ya sé poner una 'complaint' y mi acento es cada vez más seguro.
No olvidemos que vinimos a este mundo a aprender para poder ser felices y a quien no le guste, que no coma perdices.
Pal
jajajjaa
ResponderEliminar